La cicatriz es el testigo silencioso de batallas libradas en la piel
La caneca de la basura es el cementerio de las cosas
El eco de un corazón herido que resuena en la oscuridad
En el bosque de la existencia, a veces nos perdemos entre los árboles del tiempo
Las sombras danzan en el teatro de la vida, ocultando los miedos que acechan en la penumbra
En el campo de la vida, a veces las flores más hermosas nacen en terrenos baldíos
Festín de sombras donde el hambre devora la esperanza y erradica con la inocencia
Los frutos de la paz se marchitan en el árbol de la esperanza, dejando caer sus sueños al suelo árido, donde las semillas de la discordia germinan en vez de florecer la armonía
En el alma, la pérdida es una herida que nunca cicatriza, un eco que resuena en el vacío, recordándonos la fragilidad de nuestros vínculos más preciados
Almas frágiles, sensibles y vulnerables, lloran en silencio y soledad por la pena de tanto sentir
El posible comienzo del fin
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